La descabellada idea de Cerdán y Díez, que necesariamente se podía volver contra el propio PSOE, no se valoró en su verdadera dimensión, lo que demuestra la escasa agudeza mental de los promotores. Si alguien sensato hubiera desaconsejado seguir con esta atrabiliaria idea, estaríamos ante un acto inocuo desde el punto de vista penal Bombardeado por las informaciones que recibo sobre el bautizado como Caso Leire, he llegado a la conclusión de que lo más razonable para llegar a una conclusión más o menos ajustada a la realidad es alejarse de la maraña informativa y sentarse tranquilamente, como ante un puzle (rompecabezas), tratando de encajar las piezas para conseguir una figura identificable. Las numerosas anotaciones de la agenda de Leire Díez contienen un verdadero torrente de percepciones y objetivos ilusorios que son el producto de una mente llena de imaginación e inventiva. Lo más desconcertante es que el PSOE, partido centenario que en estos momentos dirige un gobierno de coalición, le comprase semejante quimera y que no se parase a pensar que era irrealizable y peligrosa.