La publicación de millones de registros del NSDAP, el partido de Adolf Hitler, ha sacado a la luz la afiliación en 1939 del pintor, artista de la vanguardia ibicenca cuya trayectoria se ha asociado siempre a los círculos culturales antifascistas que encontraron refugio en la isla El paraíso como trampa para los judíos perseguidos por los nazis: “Mallorca fue una ratonera de disidentes alemanes” Durante casi ochenta años, los Archivos Nacionales de Estados Unidos han guardado un secreto histórico: la identidad de más de doce millones de personas afiliadas al Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (NSDAP) fundado por Adolf Hitler en enero de 1933, en fichas dispersas entre microfilmes y fondos parcialmente inaccesibles. La publicación de estos registros en marzo de 2026 generó un revuelo público, sobre todo, después de que cabeceras alemanas como Die Zeit lo pusieran aún más fácil para rastrear la información, hasta el momento solo disponible si se solicitaba específicamente a los Archivos Federales Alemanes. El periódico ideó un buscador para bucear fácilmente en la base de datos tan solo utilizando el nombre y el lugar de nacimiento de los antepasados en cuestión. “¿Alguno de sus familiares —su padre, su abuela o su bisabuelo— perteneció al Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (NSDAP), los nazis?”, preguntan retóricamente en la página principal de la herramienta, pensada para descubrir la historia de las familias y su vinculación con el partido que terminó materializando -con continuas atrocidades, cuya máxima expresión fue el Holocausto- la ideología supremacista de los nazis. Al profesor e investigador mallorquín Joan Buades, cuando se hizo eco de la desclasificación, se le ocurrió una manera muy diferente de utilizar el buscador, más vinculada a la investigación histórica: ¿qué personalidades de origen alemán, relacionadas con la Balears de esa época de entreguerras, podían aparecer? Entonces descubrió que la huella del nazismo se escondía tras biografías individuales tan inusitadas como la del pintor alemán de Will Faber, que llegó por primera vez a Eivissa cuando ya sonaban tambores de Guerra Civil en territorio español.