En vísperas del feriado de Fiestas Patrias, vale la pena recordar que hasta hace no mucho tiempo, quienes viajaban al sur de Chile desde la capital vivían una odisea en tiempos de traslado. Más de 2 horas y media de viaje para llegar recién a la altura de San Fernando o más de cuatro a Talca, siempre y cuando el tráfico por la entonces carretera de una vía por sentido, algún accidente o la habitual congestión al cruzar Rancagua sin bypass, no extendiera estos tiempos hasta el doble o más, o llevara a los conductores a parar en el Lomito’n, el Juan y Medio, Soler u otro local, más que por gusto por obligación para recargar energías y continuar la travesía. Gracias al modelo de concesiones, esa realidad cambió radicalmente y, hoy, a pesar del fuerte aumento del parque automotriz que plantea nuevos desafíos, los tiempos de traslado se han reducido, ofreciendo mayores comodidades y seguridad a las familias, junto con condiciones más eficientes y competitivas para nuestra economía.